3 años de autónoma

Este mes hago tres años trabajando como autónoma.

La verdad es que comenzar a finales de 2019 fue un reto ya que nada más empezar 2020 llegó la pandemia con todas las incertidumbres que supuso para todos. Sin embargo, en ese sentido, yo he tenido suerte ya que mi negocio es fácil de gestionar desde la distancia, y de hecho sigo y seguiré trabajando desde casa.

Pero ¿qué ha pasado en estos tres años? ¿Qué he aprendido?

Qué tipo de proyectos he estado llevando a cabo

He trabajado con diversos clientes y he encontrado cierto espacio dentro del campo universitario y de la educación, con clientes que necesitan dar a conocer su proyecto científico pero no saben ni tienen tiempo para hacerlo ellos mismos. Y la verdad es un campo muy interesante puesto que obliga a combinar información muy especializada, con la necesidad de divulgar para llegar a usuarios con menos conocimientos sobre el tema.

El campo de los centros educativos es también de gran interés y sobre todo presenta el reto de informar a usuarios diferentes pero con intereses en común: alumnos, padres y profesores. Cada uno con sus características particulares.

Por otro lado me siento muy satisfecha de haber participado en dos proyectos que visibilizan a la mujer dentro del mundo laboral, y que además son muy diferentes.

Mock Up web ArqueólogAs

Arqueólogas un proyecto que visibiliza a las mujeres que desde el siglo XIX han trabajado en el campo de la arqueología.

Apportodas, ofrece a mujeres emprendedoras un espacio donde darse a conocer, y la oportunidad de que otras mujeres ayuden a sus proyectos comprando en sus negocios o utilizando sus servicios. En este caso además es un proyecto en evolución, en el que sigo participando y en el que he llevado a cabo una labor de UX más pura.

Lo mejor y lo peor de ser autónomo

Como todo en esta vida nada es blanco ni negro y está claro que ser autónomo tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

Para mí las principales ventajas son el poder gestionar tu tiempo, aunque cuidado, esto puede también convertirse en un inconveniente si no sabes controlarlo y poner límites.

Y claramente es una ventaja, poder elegir los proyectos en que se participa, sin que vengan impuestos por una empresa.

En mi caso además me ha resultado muy enriquecedor poder trabajar en proyectos muy distintos, con clientes muy diferentes con los que puedo hablar directamente siempre.

En la peor parte está la incertidumbre total que supone no tener un sueldo fijo o no saber si el próximo mes vas a facturar.

Y por otro lado la soledad. Cuando trabajas sola como yo, tienes que afrontar todos los problemas por tu cuenta, tomar las decisiones sin consensuar con nadie, y muchas veces no tienes ni siquiera el apoyo de poder “despotricar” durante el café con alguna compañera o compañero, y sí esto último se echa de menos, porque aunque al final termines «dándole la vara» a algún familiar o amigo (por cierto en este sentido debo dar las gracias a mi hermana que se las traga casi todas), no es lo mismo que compartir con alguien que está metido en el mismo berenjenal que tú.

Cosas que he aprendido

  • A poner límites a los clientes. No eres un «abierto 24 horas» y no tienes por qué atender cosas ni fuera de tiempo (si no es algo realmente muy urgente), ni que estén fuera del servicio contratado. Una cosa es que hagas un favor a un buen cliente y otra que crean que es tu obligación atender cualquier problema, de cualquier tipo, en cualquier momento y al segundo.
  • No te comprometas a hacer algo que no estás seguro o segura de poder hacer. Si el cliente pide algo que no tienes claro no pasa nada por decirle que lo vas a mirar y le contestarás cuando lo sepas seguro, y si sabes más o menos cómo pero no lo has hecho nunca, díselo, no pasa nada, pero la realidad es que hasta en lo que haces todos lo días pueden surgir problemas, imagínate cuando entras en terreno desconocido.
  • Relacionado con esto, yo recomiendo ser siempre honesto con el cliente. Si esto no sabes o no estás seguro de poder hacerlo, que lo sepa. No trates de captarlo prometiendo cosas que no sabes si puedes cumplir.
  • Gestionar los tiempos es muy importante y en este sentido he llegado a la conclusión de que es mejor dar una estimación un poquito más larga, sin exagerar, a quedarte corto. Si das un plazo un poco amplio y te surgen problemas, que surgen muy a menudo, podrás terminar en plazo sin quererte morir o perdiendo horas de sueño; y normalmente no tendrás que decirle al cliente que no vas a cumplir lo acordado. Y si terminas antes porque todo va como la seda (que no es lo normal), el cliente se quedará mucho más satisfecho.
  • Todo por escrito. Si el cliente aprueba algo que te lo mande por escrito, si renueva un contrato, que quede por escrito, si llegáis a cualquier acuerdo, por escrito. Porque las palabras se las lleva el viento, y yo he tenido algún cliente que luego “no se acordaba” de haber aprobado algo o decía no haberlo visto siquiera. Y que quede claro, si le tienes que pedir 3 veces que te diga que algo está aprobado se lo dices, porque hay también quién se anda por las ramas para no dejar claro que aprueba algo.
  • Hay clientes malos pero también hay clientes buenos. Guarda tus fuerzas para tener satisfechos a los buenos y deja ir a los malos.
  • Explica las cosas, aunque te parezcan obvias. Por ejemplo, puede parecer que todos tenemos claro qué es un menú de navegación pero más de un cliente se queda con cara de “pero de qué me está hablando” porque muchos hablan de «las pestañas de arriba». Y no, no es culpa suya, no tienen que saberlo porque no se dedican a esto. Así que mucho cuidado con el lenguaje y con asegurarnos que nos están entendiendo.

Y en el futuro ¿qué?

De momento tengo pensado seguir como autónoma, aunque no cierro la posibilidad de volver a trabajar por cuenta ajena si la oportunidad es buena, aunque creo que hay cosas que valoraría de forma diferente en este momento.

Por otro lado quiero seguir haciendo crecer mi proyecto hacia aquello en lo que creo que puedo ofrecer más a mis clientes, es decir toda la parte de diseño UX/UI principalmente, y branding y, quizá ofrecer algunos servicios de diseño para redes sociales (esta parte del negocio tengo que pensarla, todavía la estoy esbozando).

Por supuesto la formación es algo que no voy a dejar. Fundamental para seguir creciendo.

Otro de mis objetivos para el futuro está relacionado con lo que ya os he contado sobre especializarme, para lo que tengo que dejar la parte más técnica del diseño de webs y apps a otros. Por eso estaría bien crear nuevas relaciones con profesionales que se ocupen de esta parte. Buscar aliados que puedan trabajar conmigo en los distintos proyectos: desarrolladores, analistas, redactores, especialistas en SEO… de forma que siempre pueda ofrecer a mis clientes un servicio más completo, o participar en sus proyectos cuando ellos necesiten ayuda que encaje con mi perfil.

Y eso es todo… iréis sabiendo de mí en las redes y desde mi web.

Foto destacada: Debby Hudson en Unsplash 

Autor

Marta Rico
Diseñadora freelance
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